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Area: CineMulholland Drive (Mulholland Dr./Mulholland Drive)
[ caché de Tempus Fungui: 13:32:37 - 20/07/2003 · Leído 5585 veces ]
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Publicado en:Pasadizo Análisis de Películas [ Link Original ]
Mulholland Drive (MULHOLLAND DR./MULHOLLAND DRIVE)

Un accidente de coche tiene lugar cuando una mujer está a punto de ser asesinada en el interior del mismo; ella será la única superviviente, pero amnésica. Mientras, a la ciudad, Los Angeles, llega una guapa muchacha para triunfar en la Meca del Cine. El encuentro entre ambas mujeres supondrá un insólito punto de partida hacia algo totalmente diferente…

Ficha Técnica

Director
: David Lynch / Productor ejecutivo: Pierre Edelman / Guión: David Lynch / Fotografía: Peter Deming / Música: Angelo Badalamenti, David Lynch, John Neff / Montaje: Mary Sweeney / Efectos especiales: KNB (maquillajes) / Intérpretes: Naomi Watts (Betty/Diane Selwyn), Jeanne Bates (Irene), Laura Elena Harring ("Rita"/Camilla Rhodes), Ann Miller (Coco), Patrick Fischler (Dan), Michael Cooke (Herb), Michael J. Anderson (Mr. Roque), Dan Hedaya (Vincenzo Castigliane), Robert Forster (detective McKnight), Lee Grant (Louise Bonner), Chad Everett (Jimmy Katz), Rebekah del Río (ella misma)… / Nacionalidad y año: Francia/USA 2001 / Duración y datos técnicos: 145 min. color 1.85:1.

Comentario

Contrariamente a lo que suele ocurrir, el estreno de la última película de David Lynch, Mulholland Drive (Mulholland Drive, 2001), no sólo no ha dividido a la crítica y al público en referencia a la calidad de la cinta, sino que, incluso, los elogios y aplausos son completamente generalizados. Huelga entonces comentar que la característica principal del autor, esas manías estilísticas y argumentales tan concurrentes en su obra, razón en bandeja que sus detractores no suelen desaprovechar para vilipendiarlo, vuelven a estar presentes en Mulholland Drive, y que si esto bastaba hasta hace poco para echar abajo el producto, parece ser que a partir de Una historia diferente (The Straight Story, 1999) las cosas han cambiado.

También es interesante reseñar que el despiste del personal sí que sigue siendo descomunal; son más que elocuentes las conversaciones que surgen entre los grupos de espectadores al final de la proyección, donde con sus opiniones cada participante intenta desentrañar un argumento en teoría altamente complejo; con Mulholland Drive es frecuente escuchar, "yo creo que la rubia quería ser como la morena, de ahí la usurpación de la personalidad", "pues yo pienso que la morena y el director pertenecen a una secta que...", o "no..., el significado verdadero es que la rubia tuvo un mal viaje y la morena representa la droga". En realidad, las películas de David Lynch lucen unos argumentos muy sencillos y, por supuesto, más que alejados de esa confusión interna que se les atribuye; sus sinopsis son tan simples que evocan constantemente mil y una historias antes revisadas, por lo que su supuesta originalidad, esa "paja mental", no existe. Si Carretera Perdida (Lost Highway) no era más que la enésima vuelta de tuerca de la fábula del trompetista de jazz que vende el alma al diablo para conseguir lo que anhela (en este caso la venganza por unos "cuernos" mal puestos, aunque bien podría haber sido por conquistar el triunfo profesional, que suele ser lo más repetido tanto en la novela policíaca como en el cine negro), este Mulholland Drive no es más que un cuento agrio y crítico sobre los celos dentro de la pareja y, más en concreto, dentro de una relación lésbica en la que una, la guapa, la rica, lo representa todo (el éxito, el dinero, el poder y la fama) y la otra, la desvaída, la protegida, el fracaso; "como la vida misma", afirmó el propio director, perplejo de que su público no entienda la película.

Por supuesto que la misma historia puede ser contada de formas diferentes, y es ahí donde Lynch se vale de los resortes cinematográficos, tanto visuales como sonoros, para engalanar su sinopsis de "tres líneas" con sustratos entre surrealistas y oníricos, amén de las consabidas pinceladas morbosas y depravadas, que lo han hecho famoso y diferente; pero, la historia es la misma de siempre.

Más aún, y ya entrando de lleno en lo que es la película, cuando Mulholland Drive se presenta como una mixtura al cincuenta por cien de dos de los trabajos más afamados de su realizador, la anteriormente nombrada Carretera Perdida y la serie televisiva Twin Peaks, tendiendo al final a los hechos más cotidianos de esta segunda que a los fantástico-terroríficos de la primera; lástima, porque, tal vez, y por las preferencias del que escribe, tendría que haber sido al revés.

Mulholland Drive
no es ni muchísimo menos una mala película, pero el sinsabor que produce su visionado resulta más por un cúmulo de fallos que veremos a continuación que por las imágenes y significados que expone. El primer defecto surge a raíz del origen del filme, un episodio piloto para una serie de televisión que pretendía producir Lynch para la ABC; la productora se negó a invertir en un proyecto de tan dudosa catadura, otorgando, eso sí, siete millones de dólares (la misma cantidad que utilizó para producir el episodio piloto) para que Lynch diera un principio y final a la cinta y convertirla así en un largometraje de duración estándar. Lynch escribe el guión teniendo en cuenta los particulares de los folletines para la pequeña pantalla, es decir, larga duración, multitud de personajes, situaciones entrelazadas..., y es por ello que Mulholland Drive parezca más Twin Peaks que Carretera perdida. Y es por ello también (además de por el efecto de los añadidos a posteriori) por lo que el filme sufre incongruencias narrativas (pero de inoperancia, no prefabricadas a conciencia) y de desorden tan chirriantes como molestas: cuando uno ya se ha acostumbrado al protagonismo de las dos féminas, el filme cambia por completo y se centra en los avatares de un desgraciado director de cine; cuando parece que este nuevo personaje se hace con el interés de la función, una vez más hay un corte dramático que devuelve el protagonismo a las chicas; y así sucesivamente. Es cierto que todo funciona dentro de una estructura diseñada para que los diferentes personajes se entrelacen al final, pero el efecto es, cuando menos, muy confuso y nada conseguido. No viene de más comentar que es ridículo que Lynch malgaste quince minutos en un personaje secundario solamente para presentar sus características de asesino a sueldo (una escena jocosa, y que consigue la algarabía de los presentes, en la que el susodicho asesina a un chulo engominado, a una gorda histérica y a un tonto mental).

Por lo demás, la repetición de los esquemas defrauda desde el instante en que los mejores momentos de las anteriores películas se reproducen como calcos difuminados, como sub-copias de menor calidad. Así, los maravillosos sesenta primeros minutos de Carretera perdida (del mismo modo que su final-entrelazado-con-el-principio) tiene su flojo duplicado en la secuencia post-créditos, donde la protagonista, "Rita" (Laura Elena Harring) viaja en una limusina hasta un sorpresivo accidente que la deja amnésica y desvaída en el barrio de Mulholland Drive. Lynch vuelve a echar mano del montaje mecánico de escenas frías y misteriosas, y con un sin sonido malsano y angustiosamente imperceptible, rememorando la desazón de Bill Pullman cuando contestaba al portero automático al inicio de Lost Highway, y cuando conducía en la noche al final de este mismo largometraje. No convence si comparamos los dos filmes pero, y aunque parezca contradictorio, este arranque de Mulholland Drive es por sí solo muy interesante, y lo mejor de la película.

La unión con Carretera perdida no finaliza aquí. Además de utilizar los mismos decorados, exteriores y localizaciones (sobre todo ese chalet con el que todos hemos soñado alguna vez), redunda en situaciones hasta el punto de rodar otra fiesta de similares características que la de la película protagonizada por Patricia Arquette; eso sí, el maravilloso tema musical de Barry Adamson, Something Wicked This Way Comes, es sustituido por otro de Angelo Badalamenti en verdad menos gratificante. Es el apartado musical otro punto donde Mulholland Drive no acierta de pleno, pues Badalamenti se nos muestra como perezoso adaptador de su propio estilo, creando unas composiciones vulgares que no hacen justicia a su fama como excelente creador de atmósferas musicales. Además se ha decidido prescindir de temas de grupos pop del momento, anulando ya no sólo a Barry Adamson sino también a todos los demás presentes en Lost Highway: Marilyn Manson, Rammstein, David Bowie, Trent Reznor...

En lo que se refiere a Twin Peaks, Mulholland Drive cuenta con una gran cantidad de personajes, a cuál más dispar: los agentes que investigan el caso, los mafiosos que quieren producir la película (maravillosa la estampa del mandamás, un paleto cowboy cuyos razonamientos son en realidad más claros que la aureola que le rodea, y sus secuaces: el enano freak que parece vivir en la habitación roja de Twin Peaks, y el fanático del café que no tiene reparos a la hora de escupir el que no le gusta), los viejecitos que acompañan a la protagonista en el avión (acierto total ese plano que convierte lo supuestamente entrañable en asqueroso y peligroso, los rostros de los ancianos en decrépitas máscaras de terror), la pareja de la cafetería que busca monstruos tras las tapias (una aparición que recuerda a Candyman (Candyman, 1992) de Bernard Rose, y que aporta objetos tan caros a Luis Buñuel y Alfred Hitchcock como pueden ser una caja y una llave de misterio soterrado), las locas que habitan el barrio donde Betty (Naomi Watts) se supone va iniciar su exitosa carrera cinematográfica, y la gente que trabaja en la industria (con los que Lynch da el homenaje a su manera al mundo de Hollywood).

No es Mulholland Drive esa excelente película que le ha llevado a obtener varios premios en diversos festivales (Cannes, Nueva York, Boston...), pero sería arriesgado no recomendar su visionado, ya no sólo por esos aciertos escénicos que funcionan como islas en un todo, sino también por obviar de esta manera una propuesta que, tal como han discurrido los dos últimos años cinematográficos y tal como se presente el recién estrenado, parece ser de lo poco interesante que se asoma en las pantallas.

Finalicemos comentando que el erotismo tan ligado a la obra de Lynch merma aquí, una vez más, debido a la influencia del medio para el que la película iba a ser rodado, desaprovechando en la oscuridad los atributos de Laura Elena Harring (unos atributos que además de ser considerables ya empiezan a ser elogiados por multitud de fans); y además Lynch, y su historia, cometen el error de transformar la belleza de pija papaostias de Naomi Watts en una especie de Meg Ryan colgada, con las vomitivas consecuencias que eso supone. Juan Corral (La Coruña. España)


 

 
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