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Area: CineMonstruos, S. A. (Monsters, Inc.)
[ caché de Tempus Fungui: 13:32:43 - 20/07/2003 · Leído 1508 veces ]
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Publicado en:Pasadizo Análisis de Películas [ Link Original ]
MONSTRUOS, S. A. (MONSTERS, INC.)

En los armarios de los dormitorios de todos los niños habitan monstruos pavorosos que asustan a los infantes; los gritos de horror que sueltan los críos sirven de energía para alimentar la ciudad donde moran las bestias… La catástrofe acontece cuando una niñita se cuela por un armario al mundo de esos seres…

Ficha Técnica

Directores
: Peter Docter, David Silverman, Lee Unkrich / Productora: Darla K. Anderson para Pixar Animation Studios/Walt Disney Pictures / Productores ejecutivos: Andrew Stanton, John Lasseter / Guión: Andrew Stanton, Dan Gerson, según argumento de Jill Culton, Peter Docter, Ralph Eggleston y Jeff Pidgeon, con material adicional para el guión de Robert L. Baird, Rhett Reese, Jonathan Roberts / Música: Randy Newman / Montaje: James Austin Stewart / Diseño de producción: Harley Jessup, Bob Pauley / Intérpretes: Dibujos por ordenador, con las voces de Billy Crystal (Mike Wazowski), John Goodman (James P. "Sulley" Sullivan), Mary Gibbs (Boo), James Coburn (Henry J. Waternoose), Steve Buscemi (Randall Boggs), Bonnie Hunt (Flint), Jennifer Tilly (Celia), Bob Peterson (Roz), John Ratzenberger (Yeti), Frank Oz (Fungus)… / Nacionalidad y año: USA 2001 / Duración y datos técnicos: 92 min. color 1.85 : 1.

Comentario

Monsters Inc.
es la última película de Disney y Pixar, donde una idea sencilla y genial guía la historia: si los monstruos que acosan a los niños salen de los armarios, su puerta ha de ser la entrada al mundo de estos seres aborrecidos y temidos. Si traspasamos cada puerta de cada armario, de cada dormitorio, de cada niño del planeta, encontraremos todo un mundo propio donde las bestias más horripilantes se dedican a tratar de sobrevivir acumulando y transformando en energía los gritos de terror que les arrancan por la noche a los humanos más pequeños, humanos peligrosos que han de permanecer en su territorio so pena de una gran debacle para el mundo monstruil.

Esta nueva entrega de la factoría no ofrece la complejidad visual que exhibía Toy Story -una deliciosa recreación tecnológica de animaciones de personajes humanos mezclados con figuras de juguetería-, pero tiene el encanto de los mejores cuentos: una clave para descubrir el misterio de nuestras mayores fantasías, una buena explicación a nuestros sueños, una fórmula para ahuyentar las peores pesadillas. Un artefacto elemental, una entidad vacía, un cuerpo plano que puede convertirse en el umbral de ricos universos: la puerta de cada cual a un inconsciente lleno de miedos, la llave para su conjuro.

Los creadores de Toy Story abren las puertas aterradoras del mundo de los seres extraños y deformes para que chicos y grandes se doblen de risa con las aventuras de James P. Sullivan y Mike Wazowski. Con la idea de que las épocas van cambiando y que los niños no se espantan con facilidad con los seres malignos que habitan en el ropero de las casas, Disney y Pixar toman este tema para colocar en la pantalla grande las calamidades que sufre la tierra secreta de los monstruos cuando se ve amenazada por una pequeña niña.

Monstruos, S. A.
tiene una premisa verdaderamente genial: los monstruos a los que les tienen miedo los niños pequeños cuando sus padres los llevan dormir -esos que se encuentran en el ropero y que se esconden debajo de la cama- existen, y además aterrorizan a los niños por deber profesional (pero no sólo eso, algo que no sabíamos es que a los monstruos los aterrorizan los niños). En efecto, estos seres viven en otra dimensión, y en su mundo utilizan los gritos de los niños como fuente de energía para su ciudad, Monstruópolis. La compañía que se encarga de llevar a los monstruos a los roperos de los cuartos de los niños del planeta y de embotellar los alaridos de pavor para utilizarlos como materia prima es la que le da el título a la cinta (el lema de la compañía es "We scare because we care"). Esta idea es buena, pero lo sobresaliente estriba en el mecanismo: los monstruos-obreros comienzan su trabajo frente a puertas que dan a la otra dimensión, es decir, al mundo de los humanos, y específicamente a los dormitorios de los niños. Hay una escena alucinante en la que se desarrolla una persecución a través de muchas de las puertas (de los roperos infantiles) que se encuentran en la compañía. Es asombrosa, tan buena y original como la premisa de The Matrix; es una idea que a Rod Serling le hubiera encantado para su clásica serie The Twilight Zone.

La historia comienza con un grandioso día de trabajo para James P. Sullivan y Mike Wazoski, quienes son el mejor equipo para asustar a niños. Estos dos compañeros tienen la idea de obtener el récord de sustos y así ganar un premio, pero lo que no saben es que ese día será un verdadero caos en toda la ciudad, ya que un pequeña niña entra por una de las puertas tridimensionales de la compañía, y vuelve loco a todo el mundo, porque no está permitido que los humanos o que cualquier cosa que tenga que ver con el mundo real sea llevado a este lugar. Lo que sucedió es que Sulley -como es llamado James P. Sullivan- se encuentra que una de las puertas no fue colocada en su sitio antes de cerrar el día de trabajo, y es así que en medio de la confusión una niña aparece. Entonces el monstruo busca un lugar para esconder a Boo, como después llama a la niña, ya que en ese país las cosas terrenales o normales son eliminadas o explotadas, porque dicen pueden contaminar toda la nación.

Todas las peripecias que acontecen a esta singular pareja no son superfluas, ya que Boo sirve como conejillo de indias para iniciar un nuevo experimento de Henry J. Waternoose, quien es el dueño y cabeza de la industria de sustos y de Randall Boggs, el monstruo personal de Boo. Monsters, Inc. mezcla el terror y la ciencia-ficción en un argumento espléndido. El film es tan disfrutable para los niños como para los adultos debido a que los diferentes niveles de lectura de la obra han sido muy bien cuidados. Antiguamente, las cintas de animación para niños eran "exclusivamente" para niños, lo que quiere decir que los papás que llevaban a sus hijos al cine tenían que soportar de forma estoica los filmes, y a los adultos que iban al cine sin niños ni siquiera se les ocurría la idea de meterse a una sala cinematográfica que proyectara una infantil; en ocasiones sí entraban, si es que eran verdaderos amantes del cine, pero sobre todo para maravillarse con los aspectos técnicos de la animación. Sin embargo, de un tiempo para acá, luego de la revolución de los videojuegos, de las caricaturas de MTV y del éxito de series animadas como Los Simpson, las compañías productoras de películas de animación (o por lo menos las más importantes) han dejado de lado la cursilería desbordante y la ingenuidad de otros tiempos y se han dado a la tarea de producir películas familiares que realmente son para el entretenimiento de toda la familia (y esta idea de que los niños de ahora ya no son como los de antes la tienen incluso los personajes de la cinta; estos monstruos saben que los niños de ahora ya no se asustan con tanta facilidad).

Vale la pena subrayar, pues, el hecho de que tanto Shrek como Monsters, Inc. (y lo mismo vale para las dos Toy Story, A Bug"s Life, AntZ y algunas otras), son películas que el espectador adulto disfruta no sólo porque son la vanguardia de la tecnología de animación, sino porque tienen guiones muy bien escritos. Aquí es en donde reside el verdadero éxito de estas cintas. La prueba es el film Final Fantasy que, a pesar de estar realizada con lo último en tecnología de animación por computadora, no tuvo el éxito esperado. ¿Motivo? Su guión es deficiente, y el producto terminado, si bien es asombroso desde el punto de vista técnico, resulta muy aburrido.

Encauzándonos en el film objeto de estas líneas, visualmente la película es tan atractiva como el guión. El diseño de los personajes es espléndido. Entre los personajes principales destacamos a James P. Sullivan, cuyo apelativo cariñoso es Sully, una especie de gorila psicodélico (con la voz de John Goodman en inglés), que tiene el récord de sustos en la compañía pero que en realidad es un ser de corazón tierno; y su compañero de trabajo, Michael Wazowski, conocido como Mike (con voz de Billy Crystal en la versión original), literalmente un ojo con patas, son simpatiquísimos, y están creados bajo el modelo de la pareja dispareja de la comedia clásica (como el Gordo y el Flaco, y como Don Quijote y Sancho Panza, por nombrar dos parejas clásicas de dos medios diferentes). Pero el buen gusto del diseño nos asombra desde los créditos iniciales, donde una serie de monstruos entran y salen de diversas puertas, todo con un estilo de animación retro, el estilo de fines de los años 50 y principios de los 60, con jazz de fondo musical (algo semejante, pero mejorado, al estilo de La Pantera Rosa). Y en los créditos finales nos muestran falsos errores de filmación (o bloopers). Aunque ya se ha hecho anteriormente en cintas de animación, estas tomas son divertidísimas. A quienes gustan de las cintas animadas, esta película les encantará, y de seguro querrán verla más de una vez. Y quienes siguen pensando que estos filmes son sólo para niños deben que ir a verla para que se den cuenta del mundo de diversión que se están perdiendo. Alex Baillet (México D.F., México)

Comentario II

Durante el último tercio de siglo, el cine de dibujos animados se ha beneficiado de un notable incremento en su popularidad, en parte gracias a la creciente perfección de las técnicas infográficas, en parte debido a un consecuente cuidado en la producción y los guiones, lo que a su vez condujo, dentro de este género, a algunos de los mejores -y más arriesgados- films comerciales del momento (AntZ, Toy Story…). De tal forma que en la animación parecía haberse encontrado el nexo entre industria y arte del que tan necesitada está la cinematografía actual; mas, por desgracia, tales expectativas están empezando a verse defraudadas con demasiada frecuencia: la factoría Disney/Pixar, ya desde Bichos y, en especial, Toy Story 2, ha mostrado en sus argumentos una fuerte inclinación hacia posturas trilladas y, como colofón, nos ha llegado este Monstruos S.A., quizá el título más revelador de todos en este sentido.

Se nos ofrece, así, un planteamiento inicial consistente -de forma similar al guión de Shrek- en una fábula narrada desde una óptica inversa al esquema tradicional: dentro de la amplia gama de terrores infantiles, no hay nada más natural para un niño que el miedo al ser desconocido que altera su mundo durante las noches, pero si es el mundo de los monstruos el que se ve invadido por la tierna infancia, todo debería ser distinto… O casi, porque en este filme, tras el delirio imaginativo representado por el magnífico preludio que nos describe tanto a los extravagantes personajes como al curioso universo paralelo en el que habitan (deudor, de algún modo, de Pesadilla antes de Navidad), la irrupción humana, no sabemos si por miedo de los responsables o por algún extraño contagio intertextual, representa el inicio de una serie de balbuceos en el hilo narrativo que ni los simpáticos homenajes a Harryhausen, ni mucho menos la presunta perfección de los efectos, logran ya levantar, hundido el guión en la vía más ñoña y simplona -la moralina Disney de toda la vida- que no sólo pervierte la propuesta inicial, sino que además cuela una muy poco subliminal loa al santo capitalismo, lo cual, ya lo sabemos, es el mejor mensaje que un niño puede recibir. El entretenimiento, en cualquier caso, está asegurado, lo cual no es decir poco para un filme al que le sobra más de la mitad del metraje.

Que nadie se alarme, por tanto, ni se escandalice ante esta animada nadería; todo está en su sitio, todo marcha bien. Lo máximo que podría suceder, vistas las circunstancias, es que los niños salgan del cine preguntando en qué centro comercial habitan los personajes. Manuel Aguilar (Madrid. España)

Anécdotas

* Actuación Especial: La pequeña Boo tiene entre sus juguetes a Jessie, la vaquerita de Toy Story 2. * Para el recuerdo: En la tienda de viajes de Monstruópolis y en algunos de los cuartos de los niños se pueden ver posters antiguos de Disneylandia.


 

 
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