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Area: CineEl Show de Truman (The Truman Show)
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Publicado en:Pasadizo Análisis de Películas [ Link Original ]
EL SHOW DE TRUMAN (THE TRUMAN SHOW)

Un vendedor de seguros vive en una comunidad aparentemente utópica y feliz. Pronto comienza a percibir que hay otra realidad más allá de su existencia, y que lo que él vive sólo es un programa de televisión, una ficción ejecutada por actores...

Ficha Técnica Director: Peter Weir / Productores: Scott Rudin, Andrew Niccol, Edward S. Feldman y Adam Schroeder para Paramount / Guión: Andrew Nicol [y Peter Weir], según la obra teatral "Frank"s Life" de Mark Dunn / Fotografía: Peter Biziou / Música: Philip Glass, Bukrhart von Dallwitz, Johannes Brahms, Frédéric Chopin, David Hirschfelder, Wojciech Kilar, Wolfgang Amadeus Mozart / Montaje: William M. Anderson, Lee Smith / Intérpretes: Jim Carrey (Truman Burbank), Laura Linney (Meryl/Hanna Gill), Noah Emmerich (Marlon/Louis Coltrane), Natasha McElhone (Lauren Garland/Sylvia), Holland Taylor (Angela Burbank), Ed Harris (Christof), Brian Delate (Kirk Burbank), Blair Slater (Truman de niño), Peter Krause, Heidi Schanz, Ron Taylor, Don Taylor, Ted Raymond... / Nacionalidad y año: USA 1998 / Duración y datos técnicos: 103 min. Color Scope.

Comentario Peter Weir es un realizador de origen australiano que saltó a la fama con dos grandiosos y sensibles filmes, Picnic en Hanging Rock (Picnic at Hanging Rock, 1975) y The Last Wave [tv/vd: La última ola, 1978]. Desde entonces ha dirigido infinidad de películas, algunas interesantes, otras no tanto, pero jamás ha llegado al altísimo nivel de esas dos inmensas obras maestras antes citadas, que al mismo tiempo suponen una revolución en el género fantástico. Ahora, Weir ha regresado al género que le dio fama y ha logrado la más sustanciosa de sus películas desde entonces, si bien sigue sin llegar a alcanzar la altura que entonces logró. El defecto de El show de Truman (levísimo defecto, por mi parte, pero que he comprobado parece irrepara-ble a otros comentaristas) supone, al igual que sucede con la totalidad de las películas americanas de nuestro director, lo explícito de sus propuestas y lo diáfano de la trampa empleada para manejar al espectador, siendo el ejemplo más clarificador de esta técnica la celebérrima El Club de los Poetas Muertos (Dead Poets Society, 1989). Lo curioso es que ahora Weir reniega de su primera etapa, tachándola de pretenciosa, y aboga por la linealidad de su más reciente cine (recientemente ha efectuado un director"s cut de Picnic... eliminando metraje). Sin embargo, las virtudes de El show de Truman son abundan-tes, y la más sorprendente de ellas se llama Jim Carrey. Weir, de manera inteligente, utiliza a Carrey y todo lo que él significa para dar sentido a su película. Controlando los histerismos e histrionismos del insoportable actor de La Máscara. La otra cara del héroe (The Mask, 1993), de Charles "Chuck" Russell y Batman Forever (Batman Forever, 1995), de Joel Schumacher, el realizador australiano transforma el arquetipo en que se ha convertido la encarnación de Ace Ventura en un personaje simbólico, donde proyecta lo que todos, en algunas ocasiones, somos o podríamos ser: la imagen pública frente a la imagen privada, confundiendo ambas. Se percibe la lucha de Jim Carrey en refrenar su tendencia hacia la desmesura, y ello logra que se transmita con potencia la lucha interna de un personaje que se sabe imagen pero ansía lograr la independencia individual. E incluso cuando ha de transmitir sentimientos contradictorios o sensibilidades primarias, Carrey logra llegar a un nivel interpretativo en verdad apreciable. Por lo demás, existe una excelente química entre el planteamiento del guión obra de Andrew Niccol -autor de la magnífica Gattaca (Gattaca, 1997)- y la labor de reinterpretación visual de Peter Weir. A un mismo tiempo cine fantástico y parábola, El show de Truman supone una reflexión sobre las maneras en que la sociedad se deshumaniza y priva de vida propia al individuo. Pues no sólo la víctima en esta película es Truman Burbank, sino todos esos espectadores que carecen de existencia particular y que pasan sus vidas sufriendo y riéndose ante el televisor, controlados, de esa manera, por el sistema, siendo un títere del Dios que los maneja. Escrita, como se ha dicho, por Andrew Niccol, amante del género de ciencia-ficción, se percibe ese amor en continuados detalles que desfilan a lo largo de la película, comenzando por la plasmación de una sociedad que parece propia del Gran Hermano reflejada en una idílica ciudad que podría ser una fusión entre las villas donde acontecían tantas catástrofes de las series B de ciencia ficción de los años 50 y el abstracto lugar de donde no puede escapar El prisionero, una de las mejores series televisivas de los 60. E incluso un plano tan en apariencia circunstancial como el de todos los vecinos saliendo en busca de Truman y llenando la calle de lado a lado tomados de los brazos remite a uno de los momentos más inquietantes de la deliciosa novela de Fredric Brown Universo de locos (What a Mad Universe). Es El show de Truman, en última instancia, una metáfora sobre creador y creado, y la sublevación de éste contra aquél -algo también presente en la literatura del citado Brown-. Pues aquí el personaje de Christof -interpretado de forma magnífica por Ed Harris en una caracterización que parece copiada del Eusebio Poncela de Martín (Hache)- no es otra cosa que Dios, un Dios cruel y despiadado -como siempre se le ha reflejado, sin ir más lejos, en la Biblia- que maneja los hilos de la existencia de un personaje llevándolo hasta el paroxismo y, una vez ahí, ese personaje -Truman, pero que pudiéramos ser cualquiera de nosotros- se rebela contra ese control y buscará que su vida sea controlada por su propios actos, por su propio albedrío, hasta un final que destaca las similitudes durante todo el metraje de esta cinta con la también muy interesante Dark City (Dark City, 1998), de Alex Proyas. Película inteligente y compleja, de muchos niveles de lectura -el meramente lúdico no resulta nada despreciable, además-, El show de Truman es un grito de atención hacia donde se encamina una sociedad desensibilizada que asiste como a un espectáculo a las desgracias y miserias de su convecino, donde la libertad del individuo se vulnera por parte de un Estado que sólo precisa de la persona como un instrumento para el poder, película que, en definitiva, nos insta a pensar por nosotros mismos. Puede que todo ello no sea más que, por desgracia, un grito en el desierto, en un mundo que ha sido entrenado para dejar de oír.

Anécdotas * Premios: Oscar (1999): nominaciones a la dirección, actor secundario (Harris) y guión "original". Academy of Science Fiction, Horror and Fantasy Films (1999): mejor film de fantasía y mejor guión, y nominaciones a actor (Carrey), director y actor secundario (Harris). British Academy (1999): mejor diseño de producción, mejor guión "original" y premio especial David Lean a la dirección, y nominaciones a la fotografía, película, actor secundario (Harris) y efectos especiales. Premios del Cine Europeo (1998): premio a mejor film no europeo. Globos de Oro (1999): premio a la banda sonora, actor protagonista en film dramático (Carrey) y actor secundario (Harris), y nominaciones a director, película dramática y guión. Hugo (1999): premio a mejor representación dramática. Festival de Cine Internacional de Valladolid (España; 1998): nominación para Peter Weir a la Espiga de Oro.* El actor inicialmente previsto para el papel de Christof fue Dennis Hopper. * Existe gran cantidad de películas previas con una trama similar; la más directa es el corto español Te lo mereces (1996), de Felipe Jiménez Luna, con el insoportable Pepelu de protagonista y Ramón Langa (la voz española de Bruce Willis) como presentador del programa; también está el corto de Paul Bartel The Secret Cinema (1969), que él mismo volvió a remakear en un episodio de la serie de Steven Spielberg Cuentos asombrosos (Amazing Stories); el largo español El elegido (1985), de Fernando Huertas, con José Luis López Vázquez, también tiene una trama similar Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)


 

 
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