Copyright © 1996-2003 Jesús Noriega
  lunes, 26 de agosto de 2019
Realidades Alternativas y Estados Alterados de Conciencia 
 Emergencias Phantastika Proyecto H.A.P.T. LOGON Enteógenos Rincón Cannábico Ars Erotica Cuerpo Mentes

 
[ + Recursos ]

  HOME ARTICULARIA SALÓN NOTICIAS PERSONAE CINE  
Area: CineEl hundimiento de la casa Usher (La chute de la maison Usher)
[ caché de Tempus Fungui: 13:46:25 - 20/07/2003 · Leído 1578 veces ]
»NOTICIAS CINE (Phantastika)
Publicado en:Pasadizo Análisis de Películas [ Link Original ]
EL HUNDIMIENTO DE LA CASA USHER (LA CHUTE DE LA MAISON USHER)

Importación

Un hombre llega a la mansión de su amigo Usher y la esposa de éste, Madelaine. Usher están pintando un retrato de su esposa, pero, al tiempo que transmite la esencia vital al lienzo, la mujer va desfalleciendo. Cuando perece, será enterrada en la cripta familiar, pero Usher no cree en verdad en la condición mortal de su amada...

Ficha Técnica Director: Jean Epstein / Productor: Jean Epstein / Guión: Jean Epstein, según los relatos "La caída de la casa Usher", "El retrato ovalado", "Ligeia", "Morella" y "El hombre en la multitud" de Edgar Allan Poe / Fotografía: Georges Lucas, Jean Lucas / Ayudante de dirección: Luis Buñuel / Dirección artística: Pierre Kefer / Intérpretes: Marguerite Gance (Madeleine Usher), Jean Debucourt (Sir Roderick Usher), Charles Lamy (Allan, el invitado), Fournez-Goffard (el médico), Luc Dartagnan, Abel Gance... / Nacionalidad y año: Francia 1928 / Duración y datos técnicos: 62 min. B/N 1.38:1.

Comentario I Todo un clásico del cine mudo, el aficionado a Poe se enfrenta a la película con una diversidad de sensaciones. Por un lado, es una sugestiva fusión de motivos literarios del gran escritor de Boston, aunando cinco relatos simultáneamente -si bien prevalecen, por encima de todo, "...Usher" y "El retrato..."-; por el otro, pese a ser una película vanguardista que había de impulsar una actitud ante la sociedad claramente irradiada por Buñuel, su ayudante de dirección, en las imprescindibles Un perro andaluz (1929) y La edad de oro (Líâge díor, 1930), parece¡ temerosa de herir susceptibilidades, y elimina el poso incestuoso de la historia original (en la cual los Usher son hermanos) y deriva en un final feliz, con los amantes huyendo del peligro mientras la Casa se hunde -y perdón por destrozar el efecto sorpresa al lector y futuro espectador, pero incluso es preferible ese conocimiento para apreciar mejor el film-. Con todo, y pese a estas disgresiones, se trata de una magnífica película, un object díart exquisito y primoroso, que hace uso de distintos tratamientos visuales y figuras retóricas para crear una magna obra, un film de inusitada belleza; si su vanguardismo, en la época de rodaje, era de un tipo concreto, no cabe duda que, vista hoy día, sigue ejerciendo un efecto vanguardista, dada la simplicidad narrativa a la que han derivado los cineastas actuales. Carlos Díaz Maroto (Madrid. España) Comentario II La conexión argumental entre La Chute de la Maison Usher y el relato homónimo de Poe es tan difusa como lo será más tarde la versión propuesta por Roger Corman sobre la misma obra literaria. Es palpable que el punto de partida del filme dirigido en 1928 por Jean Epstein parte de ciertos postulados expresionistas en un afán de responder al Un Chien Andalou de Buñuel, éste último, por cierto, colaborador del francés en el film que nos ocupa. Si bien Epstein opta rápidamente para desembarazarse de cualquier tipo de experimentación avant-garde para enfocar los problemas existenciales del señor Usher desde el punto de vista contrario, es decir, desde el realismo más naturalista. Naturalista cuando el ejercicio en estilo se reduce a componer imágenes de índole terrenal por medio de representaciones pictóricas o incluso espirituales; así, se subraya constantemente el árbol genealógico de los Usher por medio de retratos que muestran un árbol, ya frondoso y floreciente (el principio de la vida, el desarrollo de una generación y familia), ya decrépito, sin ramas y ardiendo (que contrasta con la quema de la mansión de Usher, y el final tanto de éste como de su casta). Es por tanto un expresionismo mal entendido, utilizado sólo para la forma y no para el significado, y que se acaba diluyendo finalmente cuando Epstein subraya largas tomas del hábitat que rodea a los personajes: ríos, valles y cielos encapotados que se confunden con el estado de ánimo de Usher y los suyos, adelantándose Epstein a los aburridos mediometrajes de Peter Greenaway encabezados por Waterwrackets y H is for House. Eso sí, Usher sirve como frontera entre ambas vertientes y es significativa aquella escena en la que se debate entre elegir una de sus aficiones, la pintura y la música, para representar la vida; acabará encomiándose al arte de los pinceles como única expresión capaz de retener la vida y vencer a la muerte, desechando el instrumento musical. Es el leit motiv del artista, ya sea expresionista o materialista, aquel que haciendo eterna su obra cree que inmortaliza su propia vida. Tras la muerte de su amada, se agravará la angustia por vivir que siente Usher, enloqueciendo hasta el punto de intentar desentrañar el secreto del paso del tiempo; el realismo y el naturalismo llegan a su punto álgido, dando paso a un deseo por el materialismo tan manifiesto que el director no duda en mostrarnos el engranaje de un reloj, así como el constante movimiento de un gran péndulo, en el momento en que el protagonista siente que su vida se le escapa, en el momento en que Usher busca la forma para que su existencia no se consuma nunca. Es una excelente propuesta visual que, de paso, se permite el lujo de homenajear a la imperecedera Metrópolis, dirigida dos años antes por Fritz Lang. Epstein abusará de otros recursos cinematográficos, a cuál más innovador para la época y no menos influyente a posteriori, como la filmación de primeros planos con la cámara al hombro o un uso desmesurado del montaje rápido. Pero la mejor secuencia del filme es una que nos muestra al artista retratando a su amada y, más en concreto, a su sufrimiento; la mujer es obligada a posar encima de unas ardientes velas, sudando y soportando el calor del fuego, en una especie de epítome de todo el manifiesto, donde converge ese triste paroxismo por llegar a la inmortalidad (perpetuar la vida del individuo mediante la representación de su imagen) y la inexorable marcha hacia la muerte (la extinción de las velas, y la agonía de la mujer). Es reiterativo a lo largo de La Chute de la Maison Usher este significado, bien mostrándonos la rotura de las cuerdas de una guitarra (el fin del don artístico del personaje, el final de su vida), bien con el propio desenlace de la película, donde la mansión acabará carbonizada entre las llamas, pereciendo el propio Usher (casi, por cierto, la única secuencia que une el escrito del gran Poe con las películas de Jean Epstein y de Roger Corman). También, y para finalizar el estudio de este pasaje de La Chute de la Maison Usher, podemos comentar que con el dolor infligido por la consunción de los cirios, unido a la zozobra interior de Usher, parece Epstein querernos decir que el artista sólo conseguirá una obra de contrastado valor con sudor y lágrimas. Por otro lado, La Chute de la Maison Usher es una película que suele ser englobada dentro del género de terror, tal vez debido al origen literario de la que parte. Esta consideración sería algo arriesgada si no fuera porque el filme cuenta también con un par de escenas cuya estética remite a las películas de vampiros: una, la inicial, cuando el personaje interpretado por Charles Lamy llega a la mansión de sus amigos, los Usher, rememorando la llegada de Jonathan Harker a la morada de Drácula, siendo el semblante vampírico de Roderick Usher (Jean Debucourt) detalle difícil de pasar por alto; otra, la humillación que sufre el cuerpo de la fenecida esposa de Usher (Margaret Gance), con martillo y estaca incluidos, en velada representación de una copulación, y que bien podría haber influenciado a Jimmy Sangster para escribir la escena de la violación/ penetración de la vampira hammeriana de Drácula, príncipe de las tinieblas. A estas escenas hay que añadirle el posterior regreso de la tumba de la señora Usher, una resurrección que se aparta del naturalismo impregnado a lo largo de todo el filme, amén de ahondar en el fantástico, pero que cierra el círculo del significado global de La Chute de la Maison Usher, ese sentido tan cristiano del significado de la existencia que expresa que la vida eterna se obtiene solamente con el sufrimiento terrenal. Juan Corral (La Coruña. España)

Anécdotas * El relato de Poe volvería a ser objeto de otras versiones: The Fall of the House of Usher (1928), de James Sibley Watson y Melville Webber (corto); The Fall of the House of Usher (1949), de Ivan Barnett; La caída de la casa Usher (House of Usher), de Roger Corman; Zánik domu Usheru (1981), de Jan Svankmajer; La chute de la maison Usher (1981), de Alexandre Astruc (telefilm) ; The Fall of the House of Usher (1982), de James L. Conway (telefilm); Los crímenes de Usher / El hundimiento de la casa Usher (1983), de Jesús Franco; The House of Usher (1988), de Alan Birkinshaw.

Bibliografía

Cuentos [tomo I], por Edgar Allan Poe; prólogo, traducción y notas de Julio Cortázar. Madrid: Alianza Editorial, 1998. Colección El libro de bolsillo. Literatura; 5506. [Edición en 2 tomos de los cuentos de Poe; en el primero de ellos figura en presente, amén de todos los de carácter fantástico].


 

 
volver
ActualidadActualidad InternacionalSociedadPolítica USACannabis y LegalizaciónTerror, Ciencia Ficción y FantasíaMisterios, Anomalías y Ciencias OcultasCiencia, Tecnología y EcologíaPlantas VisionariasCultura y EspectáculosErotismoCine
Atención: Esta página ha sido generada enteramente por algoritmos de programación sin la intervención de editores de la especie homo sapiens
Carmen Kass, ángel y lencería
Sólo Administradores | Copyright | Privacidad de los datos | Tecnologías Tempus Fungui | LSSI-CE | Créditos
XML y servicios web para los que disfrutan viajando Diseño, desarrollo, programación y multimedia en internet.
ecoestadistica.com Tiempo de proceso: 0,16 ss.