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Area: CineAlien, el octavo pasajero (Alien)
[ caché de Tempus Fungui: 13:54:54 - 20/07/2003 · Leído 4470 veces ]
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Publicado en:Pasadizo Análisis de Películas [ Link Original ]
Alien, el octavo pasajero (ALIEN)

De regreso a la Tierra, la nave Nostromo recibe una señal procedente de un planeta desconocido. Tras aterrizar en ese desolado lugar a regañadientes, algunos de los tripulantes realizan una misión de exploración. Descubrirán lo que parece ser una nueva especie alienígena y, entonces, dará inicio una espantosa pesadilla en forma de criatura adherida al cráneo de uno de los astronautas. Será el origen del Apocalipsis ante el que sólo una moderna "Juana de Arco del espacio" parece poder hacer frente.

Ficha Técnica

Director
: Ridley Scott / Productores: Walter Hill, David Giler, Gordon Carroll para Brandywine Prod./20th Century Fox / Productores ejecutivos: Ronald Shusett, Ivor Powell / Guión: Dan O"Bannon [y David Giler, Walter Hill], según argumento de D. O"Bannon, Ronald Shusett / Fotografía: Derek Vanlint / Música: Jerry Goldsmith, Howard Hanson, Wolfgang Amadeus Mozart / Montaje: Terry Rawlings, Peter Weatherley / Efectos especiales: Jean Moebius Giraud, Ron Cobb, Chris Foss (artistas conceptuales), H. R. Giger (diseñador alien), Carlo Rambaldi (efectos cabeza alien), Bob Keen (modelos) / Intérpretes: Tom Skerritt (Dallas), Sigourney Waever (Ripley), Veronica Cartwright (Lambert), Harry Dean Stanton (Brett), John Hurt (Kane), Ian Holm (Ash), Yaphet Kotto (Parker), Bolaji Badejo (Alien), Eddie Powell (Alien), Helen Horton (Madre [voz]) / Nacionalidad y año: RU 1979 / Duración y datos técnicos: 117 min. color.

Comentario «En el espacio nadie puede oír tus gritos». Frase promocional

Manejando a la perfección la inmensidad del espacio infinito y la claustrofobia del espacio cerrado para crear un contraste de sensaciones muy eficaz, Alien, el octavo pasajero (Alien, 1979) es una space-opera monumental, una obra maestra del terror psicológico que aúna la ciencia-ficción con el puro horror en un todo de absoluta solidez.

Ridley Scott, realizador proveniente del mundo publicitario que había dado muestras de su nivel artístico en Los duelistas (The Duelist, 1977), fue contratado para traducir en imágenes el genial guión de Dan O’Bannon y Ronald Shusett (con la colaboración de David Giler y Walter Hill) que, después de sufrir algunas modificaciones, trataba sobre un monstruo alienígena del espacio que atacaba a un grupo de astronautas tras el aterrizaje de éstos en un planeta perdido. Partiendo de esta apasionante premisa, el mayor acierto final del film es la inteligente decisión de esconder al letal enemigo durante todo el metraje y sólo mostrarlo al completo en el emocionante y angustioso desenlace. De ese modo, con la sugestión producida por medio de escalofriantes sonidos y fugaces visiones de partes del cuerpo de la criatura, el efecto desasosegante y de inquietud que surge en el espectador es más que considerable. El monstruo que se mueve a lo largo y ancho de los recovecos de esa catedral gótica espacial que es la nave Nostromo se convierte en una amenaza desconocida para unos seres enfrentados a una máquina de matar implacable y a sus propios miedos que brotan en función de la desconcertante situación límite que los asfixia.

Scott, autor al que es imposible negar su fascinante capacidad visual, se vio acompañado por las impagables creaciones del perfeccionista e imaginativo artista suizo H.R. Giger, cuyos diseños alienígenas, tanto de la criatura depredadora como del gigantesco ser disecado en su silla de pilotaje, tanto del aspecto siniestro e irrespirable del Nostromo como de la estética general, fueron uno de los elementos que contribuyeron decisivamente a impulsar a esta película como el sumun de la originalidad en el apartado visual. Sus diseños, unidos a los inspirados en Moebius, poseen una fuerza tenebrosa deslumbrante y provocan la impresión de ser, en verdad, propios de una hostil civilización alienígena. Si a esto añadimos la densa puesta en escena del director, tenemos como resultado un producto impecable en cuanto a atmósfera y aspecto formal.

A las imágenes hemos de sumar la magnífica partitura de Jerry Goldsmith, que cumple de forma soberbia su cometido tanto en los momentos tensos como en los más calmados. A este respecto, destacar en especial las escenas introductorias que nos permiten realizar un recorrido por el interior del inmenso Nostromo al son de unas notas musicales que acrecientan el tono turbador de una película que, ya desde el comienzo, resulta enfermizamente inquietante.

Como ya hemos apuntado, Scott otorga un protagonismo esencial al escenario donde se desarrolla gran parte de la historia. Esa grandiosa creación arquitectónica es una nave de características próximas a la opresión que causa el submarino de Das Boot (1981, Wolfgang Petersen) y al ambiente malsano de The Haunting (1963, Robert Wise) o El Resplandor (The Shining, 1980, Stanley Kubrick). En todas ellas, el recinto cerrado en el que habitan los personajes cobra un papel decisivo, convirtiéndose casi en un personaje más, que afecta decisivamente al desarrollo de la trama que se produce en sus entrañas, y contribuyendo en gran medida en el óptimo resultado final.

En el orden de los personajes, es evidente que sorprende la inclusión de una mujer en el papel del protagonista heroico encargado de enfrentarse al archi-enemigo. En esta ocasión, se nos presenta una heroína de armas tomar, la teniente Ripley (maravillosa Sigourney Weaver), que dará inicio a su odisea, a su particular via crucis, a su infernal pesadilla relacionada con esa especie extraterrestre de la que no podrá escapar a lo largo de las secuelas posteriores. Ripley es un personaje que experimentaría una constante evolución película tras película: de la horrorizada pero inteligente y valiente oficial de esta primera entrega, pasando por la luchadora indoblegable de la segunda, continuando por la sacrificada "madre" rodeada de simbología cristiana de la tercera y terminando con la clonada medio humana medio alienígena de la cuarta y última entrega por el momento.

Su antagonista es el monstruo, tan feroz, temible y poderoso que resulta casi indestructible, inabarcable, una especie de semi-dios para la débil especie humana. Su aspecto repulsivo que recuerda a un reptil, su condición de parásito, la demoledora contundencia de sus ataques de fiera salvaje y su espeluznante modo de reproducción son factores que provocan la necesidad imperiosa de huir de él o, en su defecto, de aniquilarle sin piedad. El octavo pasajero accede sin invitación para originar una masacre especialmente sádica, siendo la sobrecogedora y hemoglobínica escena en la que explota el pecho del infectado su paradigma.

La heterogénea tripulación, eliminada lentamente y sin contemplaciones mediante la vieja técnica del body-count, cuenta con Ash, el tradicional mad doctor (magnífico, como siempre, Ian Holm), en este caso un androide camuflado con la única misión de proteger al monstruo y llevarlo sano y salvo a los dominios de una Compañía ávida por experimentar y disponer de un arma destructora de tal envergadura a cualquier precio, incluso sacrificando las vidas de sus contratados, trabajadores explotados de los que se aprovecha para alcanzar su objetivo (Japhet Kotto y Harry Dean Stanton representan a los dos pasajeros de menor rango que trabajan en las calderas y emiten continuas quejas acerca de sus condiciones laborales).

También tenemos a un pragmático capitán Dallas (Tom Skerritt) superado por las circunstancias, a la frágil e impulsiva Lambert (Veronica Cartwright), siendo el contrapunto al otro personaje femenino (Ripley), y al "poseído" Kane (John Hurt). Ese conjunto de hombres y mujeres que conviven como una gran familia sufre la invasión de un extraño que sencillamente responde a su instinto asesino primario. Como ocurre en Tiburón (Jaws, 1975, Steven Spielberg), donde el escualo defiende su territorio de los bañistas y es fiel a su naturaleza de depredador acuático, en esta ocasión el "alien" hace lo que tiene que hacer como organismo altamente peligroso destinado a aniquilar razas ajenas y a reproducirse con su ayuda. Su comportamiento es coherente y lógico con las características de su especie. No puede hacer otra cosa que atacar, porque, en realidad, los astronautas que "despiertan de su sueño" a los "alien" en ese planeta desconocido se asemejan a los bañistas que invaden la playa del tiburón. La conclusión a extraer es la probada imposibilidad de la convivencia entre especies distintas y el rechazo al extranjero invasor.

Si Alien, el octavo pasajero hubiera sido producida con un presupuesto modesto, sin duda la calificaríamos como Serie B sin contemplaciones. Recibe variadas influencias de las monster movies, si bien es cierto que el éxito crítico y de taquilla de grandes producciones de la ciencia-ficción precedentes como 2001: Una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, 1968, Stanley Kubrick) y La Guerra de las Galaxias (Star Wars, 1977, George Lucas) provocaron la decisión de dar luz verde a la realización del film de Scott. A diferencia de la limpieza impoluta y la estilización del aspecto visual de la obra de Kubrick y de su complejidad conceptual, Alien, el octavo pasajero está dominada por la suciedad y la oscuridad de un escenario recargado y repleto de múltiples detalles dentro de un sencillo argumento, mientras que sustituye el épico sentido aventurero de la cinta de Lucas por un contundente efecto perturbador ubicado en el género del horror.

En definitiva, se trata de uno de los films más terroríficos de la historia del cine, sensación de pánico reforzada por la impresión de realismo que suscita, al ofrecer al espectador un producto vivo, con torturada alma propia, enérgico y creíble.

Anécdotas

* Título de rodaje: Star Beast. * Premios: Oscar (1980): Ganadora a los efectos visuales y nominada a la dirección artística. Academy of Science Fiction, Fantasy and Horror Films (1980): ganadora a mejor director, mejor película de ciencia-ficción y mejor actriz secundaria (Cartwright). BAFTA (1980): Ganadora a mejor diseño de producción, sonido; nominada a la música, vestuario, montaje, actor secundario (Hurt), interpretación revelación (Weaver). Globos de Oro (1980): nominada a la música. Hugo (1980): ganadora mejor representación dramática. Festival de San Sebastián (1979): ganadora de la Concha de Plata a la fotografía y efectos especiales. * Dentro de la partitura de Goldsmith, los productores intercalaron otra composición del mismo autor procedente del film Freud, pasión secreta. * Walter Hill era, en origen, el director previsto. * En principio, Ripley había de ser un hombre (se dice que el papel fue propuesto a Paul Newman); después, convertido en mujer, se planteó para V. Cartwright, pero se decidió finalmente encomendarlo a S. Weaver. * Hubo una denuncia por plagio, al parecerse demasiado al relato de A. E. Van Vogt "Discord in Scarlet (1939), después incorporado a la novela del mismo autor El viaje del Beagle espacial (Voyage of the Space Beagle; 1950). También se suele considerar como simiente del presente film Terror en el espacio (1965) de Mario Bava y, en especial, It! The Terror from beyond the Space (1958), de Edward L. Cahn. Ver en estas mismas páginas reseña de la última. * Secuelas: Aliens - El regreso (Aliens, 1986), Alien3 (Alien3, 1992), Alien - Resurrección (Alien - Resurrection, 1997). * Las ediciones en laser-disc y DVD incluyen escenas descartadas, pero no dentro de la película. Manel Lledó Bertomeu (Alicante. España).


 

 
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