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Area: CineQuatermass 2 [dvd: Quatermass 2; tv: El experimento del doctor Quatermass 2]
[ caché de Tempus Fungui: 14:41:48 - 13/08/2003 · Leído 1217 veces ]
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Publicado en:Pasadizo Análisis de Películas [ Link Original ]
QUATERMASS 2 [DVD: QUATERMASS 2; TV: EL EXPERIMENTO DEL DOCTOR QUATERMASS 2]

Una extraña lluvia de presuntos meteoritos que infectan a los seres humanos capta la atención del Dr. Quatermass, conduciéndole a descubrir una base secreta protegida por el gobierno y promotora de unos fatales designios para la humanidad. Conociendo esta conspiración encubierta y con el fin de averiguar la verdad y sabotear el plan de conquista extraterrestre, nuestro protagonista se involucrará hasta un punto de no retorno.

Ficha Técnica

Director
: Val Guest / Productor: Anthony Hinds para Hammer Films / Productor ejecutivo: Michael Carreras / Guión: Nigel Kneale, Val Guest, basado en el serial televisivo de N. Kneale / Fotografía: Gerald Gibbs / Música: James Bernard / Montaje: James Needs / Intérpretes: Brian Donlevy (Profesor Bernard Quatermass), John Longden (Inspector Lomax), Sidney James (Jimmy may), Bryan Forbes (Marsh), William Franklyn (Brand), Vera Day (Sheila), Charles Lloyd Pack (Dawson), Tom Chatto, John Van Eyssen, Percy Herbert, Michael Ripper, John Rae, Jan Holden... / Nacionalidad y año: RU 1957 / Duración y datos técnicos: 85 min. B/N 1.37: 1

Comentario

La soberbia película de Don Siegel La invasión de los ladrones de cuerpos (Invasion of the Body Snatchers, 1956), uno de los hitos indiscutibles de la historia de la ciencia-ficción, planteaba una desasosegante invasión extraterrestre basada en la duplicación de los seres humanos y su consiguiente sustitución por nuevos dobles. Es decir, mediante este mecanismo la invasión se realizaba sin levantar demasiadas sospechas, pues los invasores poseían un aspecto humano que les servía de camuflaje y permitía operar en un amplio ámbito: desde las instancias más insignificantes hasta las más altas esferas de poder. Todo ello, naturalmente, con el objetivo final de conseguir el dominio total y absoluto del inadvertido planeta, receptor inconsciente de unos entes amenazantes a exterminar (una metáfora comunista de la paranoica era de McCarthy).

Similar método invasor encontramos en otra sensacional muestra del subgénero titulada Están vivos (They Live, 1988), donde John Carpenter nos sorprende con unos extraterrestres infiltrados en la sociedad a los que nadie identifica, salvo un antihéroe que se vale de unas misteriosas gafas de sol para ver la auténtica realidad. Incluso son susceptibles de mención las características de la gran obra maestra de Carpenter, La Cosa (The Thing, 1982), al tratar sobre un letal organismo alienígena que infecta a los humanos para tomar su forma y así pasar desapercibido. Este plan resulta ser muy efectivo para que la criatura emprenda brutales ataques inesperados contra el resto del personal de esa inolvidable base militar ubicada en la inmensidad nevada.

En las dos primeras películas reseñadas, el elemento de la paranoia social y de la conspiración está muy presente, como en el excelente clásico británico que nos ocupa, Quatermass 2 (1957), secuela de El experimento del Doctor Quatermass (The Quatermass Xperiment, 1955), servidas las dos de la mano experta de Val Guest. Aún llegaría una tercera parte titulada ¿Qué sucedió entonces? (Quatermass and the Pit, 1967, Roy Ward Baker), también una propuesta de interés y hasta de culto, aunque el que esto escribe prefiere, con creces, la primera parte de la trilogía.

En Quatermass 2 somos testigos de otra invasión oculta, en este caso por medio del autoritario auspicio gubernamental y el interesado silencio de un pueblo cercano. La base de operaciones del enemigo, localizada en una apartada planta industrial de actividades extrañas y acceso restringido, se erige en un entorno opresivo, agobiante y hostil, donde todo se prepara con el fin de desencadenar una amenaza letal para la paz terrestre. Ante semejante panorama, no será otro que el avispado Doctor Quatermass quien se cerciorará de la trama conspiratoria y liderará, no sin múltiples dificultades, el movimiento que se enfrente a unos hombres de apariencia engañosa, pues se encuentran sometidos a una posesión alienígena que les anula la voluntad y dicta su comportamiento.

La secuencia que abre la película, de manera fulgurante y sembrando la expectación del público desde muy pronto, nos adelanta que el ritmo nunca va a decaer y que nos espera una historia concisa contada de forma directa, sin rodeos que valgan y sin mayores pretensiones que ofrecer un relato de ci-fi seductor. Y lo cierto es que cumple sus objetivos a la perfección, añadiendo a su logro una tenebrosa fotografía en blanco y negro que contribuye a la creación de una atmósfera enrarecida, malsana, impredecible. Esta impresión visual destaca, principalmente, en los sucesos que acontecen en la planta industrial, un escenario que, además, es protagonista de uno de los instantes más impactantes de la cinta: aquel en el que un personaje aparece cubierto por una sustancia corrosiva y humeante tras haber comprobado el interior de unas bóvedas sospechosas de contener lo indecible.

A la meritoria fotografía de Gerald Gibbs habríamos de unir una sobria puesta en escena, unas interpretaciones ajustadas (aunque se haya reprochado la falta de mostrar mayores sentimientos a Brian Donleavy), una banda sonora eficaz (obra de James Bernard) y un inteligente guión (escrito por Nigel Kneale y Val Guest) basado en la teoría de la conspiración y desarrollado con decisión por parte de su director, tal y como apuntábamos con anterioridad. Estas virtudes configuran una obra que cumple con los cometidos planteados sin ir más allá de lo propuesto, sin engañar a nadie.

Eso sí, a día de hoy cabe observar una obvia precariedad de sus efectos especiales, detalle que resta gran parte de credibilidad a las informes criaturas que hacen acto de presencia en el esperado clímax final. Sin embargo, si se es consciente de la época y del modesto presupuesto de la cinta, hasta tal carencia puede causar una entrañable simpatía.

Anécdotas

* La película no se estrenó en España por cuestiones de censura (era una parábola anti-totalitaria); en recientes fechas fue emitida por televisión como El experimento del doctor Quatermass 2, y hace poco editada en DVD como Quatermass 2. * La serie original la dirigió Rudolph Cartier, con John Robinson como Quatermass, y se emitió a partir del 22 de octubre de 1955, en seis episodios que rondaban los 30 minutos. * La película se exhibió en Estados Unidos con el título Enemy from Space. * Manel Lledó Bertomeu (Alicante, España)


 

 
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