Copyright © 1996-2003 Jesús Noriega
  lunes, 15 de octubre de 2018
Realidades Alternativas y Estados Alterados de Conciencia 
 Emergencias Phantastika Proyecto H.A.P.T. LOGON Enteógenos Rincón Cannábico Ars Erotica Cuerpo Mentes

 
[ + Recursos ]

  HOME ARTICULARIA SALÓN NOTICIAS PERSONAE CINE  
La civilización de los gordos
LOGON - 27/03/04 12:13 publicado por Demian
[ » Ver noticia original ]
Esta es una entrevista con Enrique Campillo, médico experto en nutrición humana, publicada en "La Contra" de La Vanguardia. Se trata de un análisis sencillo y de enorme claridad sobre las razones por las que occidente se enfrenta a una crisis impensable: más de la mitad de la población sufre sobrepeso, una de cada tres personas es obesa. Las consecuencias para la salud son catastróficas. ¿Por que nos enfrentamos a esta situación?

"El ser humano es un mono obeso"

Tengo 56 años, nací en Cáceres y vivo en Badajoz. Soy doctor en Medicina, catedrático de Fisiología de la Universidad de Extremadura y especialista en nutrición humana y diabetes. Estoy casado y tengo dos hijos (31 y 26 años). ¿Política? Científico-liberal. Soy un católico que no practica. Corro un maratón al año: ¡predico con el ejemplo!

Entrevista realizada por Víctor–M. Aela - Publicado en La Vanguardia (La Contra) el 10/07/2004.

-Cuándo empezó a haber gordos?

–En cuanto dejamos de correr tras la comida.

–¿Y cuándo sucedió eso?

–Con el dominio de la agricultura y la ganadería, hace sólo 8.000 años.

–¿No había gordos antes?

–No. Sólo si se eximía de desgaste físico a algún individuo, por alguna razón especial.

–¿Y qué me dice de esas esculturas de venus prehistóricas de orondas caderas?

–El embarazo y el parto implican muchísimo desgaste energético... y aquellas gentes vieron que propiciar esas reservas grasas en la mujer favorecía su fertilidad.

–¿En qué momento de la historia de la humanidad ha habido más gordos?

–Nunca hubo tantos gordos como ahora.

–¿Y por qué?

–Porque hoy más que nunca llevamos un modo de vida para el que nuestro organismo no fue diseñado.

–¿Para qué está diseñado mi organismo?

–Para caminar en busca de alimento, para correr detrás de la comida.

–Hoy voy al súper ¡y listo!

–Eso se llama opulencia. Y no estamos diseñados para eso, porque hemos sido moldeados por millones de años de hambruna, de pasar hambre. ¡Somos los hijos del hambre!

–No es cosa sólo de la posguerra, veo...

–¡No hay especie animal que haya pasado más hambre que el ser humano! Millones de años con escasez de comida seleccionaron nuestros genes: sobrevivían los individuos que más provecho energético extraían de la poca comida. ¡Y esos transmitían sus genes!

–¿Más provecho energético?

–La escasez de alimento seleccionó al llamado gen ahorrador: los individuos cuya genética les facultaba para almacenar mejor –en forma de grasa– la energía ingerida eran los que resistían mejor y sobrevivían.

–¿Y hemos heredado ese gen ahorrador?

–Sí: ese diseño genético nos fue útil... y nos resulta inconveniente en esta opulencia.

–Entonces, ¿la obesidad es genética?

–La obesidad es una enfermedad de la opulencia, como la diabetes II, la hipertensión y la arteriosclerosis: una desarmonía entre nuestro diseño evolutivo y la vida opulenta.

–¿Y qué hacemos? ¿Nos vamos de caza?

–No hace falta: basta con una hora de caminar cada día, con un tramo de trote.

–Trote cochinero.

–Ja, ja... El cerdo en libertad tiene poquísima grasa. ¡El ser humano, al nacer, es la criatura más grasa de la naturaleza!

–¿Qué dice? No lo sabía.

–Nos siguen la ballena y el león marino.

–Pues a mí no me sobra mucha grasa...

–Porque debe de quemar más energía de la ingerida, entre otros posbiles motivos. Pero lo irrebatible es que nuestro diseño evolutivo, sumido en la opulencia actual, ¡convertirá a nuestra especie en un mono obeso!

–¿Y qué más podemos hacer?

–Comer de acuerdo con nuestro diseño evolutivo. Venimos de cinco millones de años de dieta de bosque tropical (Ardipithecus ramidus), de tres millones de años de escasez de vegetales (Australopithecus afarensis), de dos millones de años aprovechando carnes y pescados (Homo ergaster) y de sólo 8.000 añitos de ganadería y agricultura (Homo sapiens sapiens): ¡nuestra dieta debería ser coherente con este recorrido evolutivo!

–Concrete.

–Un 50% de nuestra alimentación debería ser como la del Ardipithecus; un 30%, como la del Australopithecus; un 18%, como la del Homo ergaster, ¡y sólo un 2% con las novedades aportadas por el Homo sapiens sapiens!

–A saber.

–Un 50% de frutas, verduras de hoja (lechuga, espinaca, col, acelga, escarola), verduras de yema y de fruto (tomate, pimiento, berenjena, calabaza, pepino), infloraciones (coliflor, brócoli), raíces (zanahoria, remolacha, rábano, nabo) o bulbos (ajo, cebolla, puerro).

–Luego, un 30 % en plan Australopithecus.

–Aislados en el este de África, con pocos árboles, con escasez de frutas y hoja, rebuscaban tubérculos (hoy: patata, batata, boniato), semillas verdes (guisante, haba, judía verde), frutos secos, insectos, huevos, peces, pequeños animales...

–¿Aún no éramos carnívoros?

–Llega con el Homo ergaster: hubo cambios climáticos y se habituó al pescado y la carne (hoy, 18%) de animales muertos. Con la glaciación, cazamos ya grandes animales.

–Hasta llegar la ganadería y la agricultura.

–Y ahí entran cereales (harinas), azúcares, leche (mejor bebámosla desnatada, pues aún no estamos adaptados del todo a su digestión)... En vez de consumir sólo un 2% de todo eso, ¡basamos ahí nuestra alimentación!

–¿Y qué pasará si seguimos así?

–Habrá una epidemia de obesidad, diabetes II, hipertensión y arterioesclerosis. Son síndromes vinculados entre sí: uno lleva al otro. Hoy los agrupamos y hablamos de síndrome metabólico. Y nos morimos de eso.

–Oigo hablar de que crece la diabetes...

–Habrá 300 millones de diabéticos en el 2015. Y la diabetes lleva al infarto. Es por lo que le decía: metemos en nuestro organismo más azúcares que nunca en toda nuestra historia evolutiva. El páncreas secreta más insulina para hacer entrar esa glucosa en las células y que la quemen, pero las células se resisten: es la insulinorresistencia, un mecanismo que nos fue útil en el pasado, pues favorecía que esa glucosa se almacenase como grasa.

–Pero que ahora nos engorda y nos mata.

–Sí: al notar que queda glucosa en sangre, el páncreas sigue secretando insulina, y esa hiperinsulemia –exceso de insulina en sangre– favorece la acumulación de grasa en la barriga, la hipertensión y la arteriosclerosis.


( Volver | Print News - Email to Author - Send to Friend - )

Tattoo de Eve Salvail
Sólo Administradores | Copyright | Privacidad de los datos | Tecnologías Tempus Fungui | LSSI-CE | Créditos
XML y servicios web para los que disfrutan viajando Diseño, desarrollo, programación y multimedia en internet.
ecoestadistica.com Tiempo de proceso: 0,13 ss.