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Takeshi Kitano
'Soy más cobarde que la mayoría de la gente'
PHANTASTIKA - 12/01/05 11:37 publicado por Demian
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En la entrevista que concedió al diario argentino Clarín, con ocasión del estreno de "Zatoichi", el cineasta japonés Takeshi Kitano habla de su experiencia haciendo este film y su relación con la tradición del cine en su país. Artículo de Diego Lerer publicado el 10-01-2005.

A punto de cumplir 58 años, Takeshi Kitano se ha convertido en sinónimo del cine japonés moderno. De hecho, esa modernidad está más ligada a su personal estilo narrativo y sus particulares técnicas como director que por las historias que narra, en general, variantes personales, sesgadas, de géneros clásicos como los filmes de yakuzas (gángsters japoneses) y los dramas intimistas que han sido una característica del cine japonés a lo largo de su historia.

En Zatoichi, Kitano lleva esta dualidad de narrador moderno de temas clásicos hacia el —por él— inexplorado terreno de las películas de samurais. Retomando un personaje clásico de la mitología japonesa —un samurai ciego y diestro en el manejo de la espada que ya fue llevado al cine por Shintaro Katsu en infinidad de secuelas para cine y TV—, Kitano se despacha con una película tan genuina como original, tan entretenida como reflexiva. E indiscutiblemente "kitaneana".

En la única entrevista que concedió a un medio argentino, desde Japón, donde acaba de protagonizar Chi to hone (Sangre y huesos), una shockeante película que ha conmovido a esa nación por su virulencia en el trato de las relaciones familiares, y en la que Kitano sólo actúa, este multitalentoso cineasta (que también es y fue comediante, pintor, actor, conductor, escritor y bailarín todo terreno) habló de los motivos que lo llevaron a hacer Zatoichi, de su visión del cine de samurais, de su relación con la industria, con los festivales y con su propio trabajo como director, siempre tan ligado a las manifestaciones de violencia.


¿Qué fue lo más dificultoso de resolver en una película de género y de época como "Zatoichi"?

Conozco los lineamientos básicos de cómo hacer un filme de época. Especialmente, las ideas coreográficas tanto de las secuencias de baile como las de peleas de espadas. Ambos vienen de viejos materiales con los que yo solía trabajar años atrás en mis rutinas de comedia en Asakusa, la zona de entretenimientos de Tokio, donde empezó mi carrera profesional. Hacer tap dancing y manejar espadas era un requisito básico para los comediantes de escenario en aquellos días. Es por esa razón que, más que preocuparme, disfrute mucho haciendo esta película. Aunque sí, hubo una cosa que fue complicada.

¿Cuál?

En las escenas en las que tengo mucho diálogo habitualmente uso carteles detrás de cámara con la letra. Pero en esta película era imposible ya que tenía que actuar con los ojos cerrados... También hubo algunas peleas con espadas que me dejaban muy cerca de mis oponentes, y a veces llegué a golpear y a lastimar a algunos. Pero nada serio. Una vez, una espada pasó muy cerca del ojo y casi me lastima. En términos de actuación esas fueron las cosas más problemáticas.

¿Cómo surgió la idea de incluir los elementos musicales que hay en el filme?

Muchos típicos dramas de época japoneses tenían finales felices idénticos. Los malos pierden, el héroe se va de la ciudad caminando a través de los campos de arroz y los granjeros, mientras trabajan, empiezan a cantar y a bailar. La gente de la ciudad celebra en un festival y viven felices para siempre. Cuando me llegó la oportunidad de hacer una película de época, pensé: ¿por qué no hacer mi propia versión de un típico final de esos? Pero a la vez pensé que iba a ser aburrido reproducir las danzas folclóricas tradicionales con un montón de amateurs. Entonces se me ocurrió que hagan tap dance. Hay una tradición similar al tap en el teatro kabuki. Se llama takatsuki

¿Y en qué consiste?

El takatsuki es un movimiento de danza en el que el actor golpea las geta contra el piso. Ultimamente he estado interesado en este tipo de danza. Hace muchos años había intentado hacer algunos pasos a lo Gene Kelly cuando era aprendiz de comedia, pero después, cuando dejé el escenario, fui perdiendo el interés. Pero hace unos años conocí a un grupo japonés de tap, The Stripes, que me fascinó. Su estilo era muy diferente al que yo había aprendido. Así terminé trabajando con ellos en Zatoichi Es una versión moderna de los típicos festivales de época. Son bailarines profesionales, pero vestidos de campesinos y carpinteros, con kimonos tradicionales, y haciendo un estilo moderno de tap con ritmo de hip-hop.

Se puede sentir la influencia de Akira Kurosawa en "Zatoichi". ¿Qué otras películas o directores fueron influyentes para usted de la larga tradición de películas de samurais?

En Zatoichi o en cualquiera de mis otros filmes, no siento que mi estilo como director esté influenciado ni por Kurosawa ni por ningún otro. De hecho, me considero en primer medida un comediante, así que nunca fuí parte del mainstream como director en Japón, donde Kurosawa sigue siendo el más celebrado.

El caso de Kitano es extraño en cuanto a que su reputación internacional, el culto a su figura, tiene que ver con su trabajo como cineasta, mientras que en Japón es lo que menos interesa de su trayectoria artística. En ese sentido, al menos para Occidente, los premios que Kitano recibió en festivales internacionales —sumado al culto por los filmes de acción ultraviolentos provenientes de Asia— lo han ubicado en un lugar extraño, siendo celebrado tanto por sus dramas intimistas como por sus épicas sangrientas.

¿Considera importantes a los festivales en el desarrollo de su carrera?

Los premios no significan mucho para mí, sean japoneses o internacionales. Quiero decir, no hay razones para rechazarlos si alguien decide dármelos. Voy, digo gracias y los acepto. Pero si lo pensás, hay muchos premios para muchas personas todos los años. Y lo más probable es que nadie recuerdo quién recibió qué premio después de un tiempo.

Películas como "Dolls" o "Escenas en el mar" tienen diferencias con las más violentas que ha hecho. ¿Trabaja de una manera diferente en este tipo de propuestas o no?

Para mí, Dolls o Escenas en el mar son igualmente violentas a mis otros filmes "violentos". Creo que la muerte es la forma final de la violencia y le llega de igual manera a todos. La muerte juega un papel muy importante en mis películas como director, y esos dos títulos no son la excepción. Esa violencia llamada muerte golpea a los personajes en el momento de su felicidad. En mi visión de la vida, cuando te liberás del sufrimiento y te sientes feliz, es el momento en que te puede golpear una muerte violenta y cruel. Es por eso que trato de tener cuidado de no ser feliz en mi vida real.

¿Le preocupa que la violencia de sus películas pueda llegar a ser demasiada o considera que es una forma de expresión artística tan válida como cualquier otra?

Odio ver gente lastimada o lastimar a gente. Odio ver sangre y no tolero el dolor físico. Encuentro a la violencia tan horrenda que no puedo evitar sentir una gran intriga por ella. Creo que soy más cobarde que cualquier persona. Es una sensación muy rara. Cuánto más temo a la violencia, más me siento inclinado a mostrarla en las películas. También sucede que las llamadas "películas violentas", como Sonatine o Hana-Bi (Flores de fuego) fueron las más populares, aunque yo haya hecho tantas o más películas en las que la violencia tiene un rol menor, como Dolls, El verano de Kikujiro, Kids Return, Getting Any? y Escenas en el mar. Hago un filme así cada dos. Lo que es irónico es que cuando hago una de estas películas, los periodistas igual me preguntan por la violencia. ¿Por qué no hay violencia esta vez?

¿Por qué cree que en su caso es diferente el uso de la violencia?

Porque cuando muestro un hecho violento también muestro el dolor que produce. Sucede inesperadamente y es dolorosa. Así es en la vida real y así es como debería ser expresado. No la hago glamorosa ni la muestro si no hay necesidad o es inevitable. Mi filosofía es que uno no tiene que llegar a la violencia salvo que uno resuelva y acepte que también va a ser víctima de la violencia.

Considerando la larga historia del cine japonés, ¿con qué realizadores se siente más cercano?

Con ninguno.

¿Cómo fue su experiencia trabajando en los Estados Unidos con "Brother"?

No siento que haya muchas diferencias fundamentales a la hora de hacer un filme, sea en Japón o en otro lugar, en mi idioma nativo o no. Me parecía interesante hacer una película con los límites del llamado sistema de Hollywood. Y la verdad es que estuvo bien. Mientras filmaba Brother mucha gente me preguntaba si me sentía excitado de filmar en Hollywood. Al contrario, no sentía nada. Ya que no había ninguna dificultad en el proceso, era como llegar a batear un home run sin tener que haber pasado por todo el entrenamiento. En ese sentido, casi diría que fue una decepción por lo sencillo que fue.

Directores japoneses como Hideo Nakata o Takashi Shimizu trabajan hoy en Hollywood. ¿Usted lo haría en forma continua?

No me interesa seguir mi carrera en Hollywood. Pero en tanto mis tiempos lo permitan y los proyectos me interesen, podría llegar a trabajar fuera de Japón en algún otro momento.

Después de "Zatoichi" volvió a trabajar como actor para otros directores. ¿Cómo fue la experiencia de trabajar en "Izo", con Takashi Miike, y en la controvertida "Blood and Bones", en la que interpreta a un padre violento?

Cuando actúo en las películas de otros directores, no hay mucho que pueda decir al respecto. Actúo de la manera en la que me indican. Y eso es todo.

¿Haría una segunda parte de "Zatoichi"? ¿Y una tercera, y así...?

En este momento no tengo planes ni intenciones de hacer una secuela de Zatoichi.

¿En qué proyectos está trabajando?

Siento que hay muchas posibilidades en el terreno del cine. Zatoichi fue una película de época, de acción y entretenimiento. Tal vez ahora haga algo completamente distinto, algo con cámara fija y sin diálogos. También me gustaría hacer otra película de época. Una película grande, sobre un shogun, algo de la historia de Japón. Pero sería un proyecto enorme, con miles de extras, y creo que financieramente no es posible hacerlo por ahora. Tengo el guión casi listo y espero algún día tener la oportunidad. Realmente me gustaría intentarlo.


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