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Matrix, El fondo de una estética
Ahora que ha pasado más tiempo, es el momento de recapitular sobre los verdaderos valores de Matrix, el último gran clásico de la Ciencia Ficción. Artículo de César Marín para Miradas.net.
(publicado por Anónimo )
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El fondo de una estética

"Recaudaciones millonarias y Oscar al montaje y a los efectos especiales, visuales y sonoros, fueron recompensa exagerada a este agotador, confuso, sombrío y finalmente trivial espectáculo de ciencia-ficción protagonizado por un pirata informático que descubre que toda la realidad a su alrededor está manipulada, es virtual. No se entiende casi nada y lo peor es que no importa porque todo se reduce a intentar deslumbrar con efectos digitales y artes marciales. Un síntoma de los males del Hollywood actual más rentable". Esta fue la crítica publicada por Francisco Marinero en el diario El Mundo, y constituye uno más de los numerosísimos análisis adversos que recibió el filme. Pero The Matrix cuenta también con infinitos defensores, entre ellos el escritor Juan Manuel de Prada, que redactó: "Para juzgar Matrix, la pasmosa y divertidísima creación de las hermanos Wachowski, no bastan los epítetos que suelen barajarse para calificar una película. […] Los hermanos Wachowski consiguen instalar al espectador en un mundo regido por otras leyes que nada tienen que ver con la física, donde los espejismos de los sentidos adquieren una vividez intolerable y la suplantación de las emociones por impulsos cibernéticos alcanza carta de naturaleza. Su empleo originalísimo de la cámara lenta, su estética fúnebre y su gusto por el montaje del choque la convierten en la obra maestra y primeriza de un nuevo arte que excede el mero cine y se instala en el meollo de la realidad virtual". Dos puntos de vista opuestos que representan la polémica suscitada por la cinta. Intentaremos analizar aquí The Matrix, ir más allá de sus efectos y de su espectacularidad, procurando examinar todas sus cualidades e insinuaciones. ¿Estás dispuesto a seguir al conejo blanco? Dentro de la madriguera. ¿Qué es Matrix?

Thomas A. Anderson es un joven programador de software que cada mañana madruga para ir a la oficina a trabajar y ganarse la vida; es un empleado capaz y paga sus impuestos puntualmente. Pero por las noches el Sr. Anderson se trasforma en Neo, un hábil hacker que comete todo tipo de delitos informáticos. Neo espera delante de su ordenador, pasa largas noches insomnes de búsqueda, de desasosiego. Tiene el presentimiento de que algo va mal en todo lo que le rodea, hay algo en el mundo que lo incomoda, que lo atormenta.. Una doble vida. Una sola pregunta: ¿estoy viviendo en un sueño?

La primera parte de la película nos muestra al protagonista y sus incertidumbres. La expectativa que dirige la trama en esta parte del filme no es otra que hallar la respuesta a la inquietante pregunta ¿qué es Matrix? Para contestar a esto aparece Morfeo, un personaje enigmático que pone a Neo ante una difícil disyuntiva: por un lado, le propone mostrarle la dolorosa verdad, el mundo como realmente es, su vida auténtica; y por otro, devolverlo a su vida cotidiana, irreal, a la inconsciencia. Le ofrece dos píldoras: una roja, la verdad, y otra azul, regreso al sueño.

"El mundo puesto ante tus ojos para ocultarte la verdad", eso es Matrix. Se trata de un mundo donde cada individuo tiene su vida, con sus sentimientos y sensaciones, pero todo es falso, aparente. Este entorno virtual es creado por Matrix, un potente ordenador encargado de esconder al ser humano su verdadera situación: es un esclavo.

¿Cómo ha llegado el hombre a tan penoso extremo? La humanidad libró una cruenta guerra contra las máquinas, de la que salió derrotada. La tecnología creada por el hombre fue capaz de vencer a su creador. Durante la contienda los hombres destruyeron el sol, creyendo que así las máquinas no tendrían energía para subsistir. No sólo se equivocaron, sino que las máquinas descubrieron que podían obtener más energía del ser humano que del astro rey. Pocos fueron los que consiguieron sobrevivir y pocos son los que escaparon al control de las máquinas y actualmente luchan contra ellas. Estos hombres forman la resistencia, de la que Morfeo es uno de sus líderes.

Morfeo explica toda esta trama a través de un interesante monólogo acompañado por un impresionante despliegue visual y sonoro. Durante la exposición nos habla del Elegido, una persona que está llamada a liberar al hombre de su oneroso yugo.

La siguiente parte de la cinta se ocupa de averiguar si Neo es el Elegido del que habla Morfeo. Para ello, nos desplazamos con los hermanos Wachowsky por una historia llena de inconvenientes, revelaciones y tensiones donde Neo se somete a un duro entrenamiento. La prueba demostrativa de su condición mesiánica llega cuando acude al rescate de Morfeo, después de que éste arriesgara su vida por él, el presunto Elegido. La comprensión de que está en un mundo virtual y no real -es decir, dotado de leyes físicas inalterables- será definitiva en el final de la cinta, donde Neo adquiere plena conciencia de que Matrix es una "simulación interactiva neural" y nos engaña para que no nos percatemos de nuestro verdadero estado; sin embargo, lo más importante es que se da cuenta de que las leyes del mundo fingido no son inquebrantables ("la gravedad es un parámetro") y se pueden vulnerar si se posee la capacidad necesaria, es decir, se pueden "hacer trampas". De La luna a un metro en The Matrix. Cien años de ciencia ficción en el cine

El cortometraje de tres minutos que George Meliès dirigió en 1899, La Luna a un metro, fue el primer intento de volcar al cine un género que todavía no tenía nombre. Eran los primeros gemidos de un género que acababa de nacer.

Las principales líneas argumentales de este incipiente cine incluían visiones optimistas y pesimistas del porvenir, científicos locos que ensayaban en su persona o en sus semejantes, aparatosas guerras interestelares y visitas alienígenas a la Tierra.

En 1926, Fritz Lang creó la obra de ciencia-ficción de referencia en el cine mudo. Hablamos de Metrópolis, una utopía futurista con moraleja: sólo uniendo los esfuerzos de los hombres se puede conseguir la armonía social. La ciencia-ficción tuvo que esperar hasta la década de los cincuenta para convertirse en un fenómeno masivo, con un "boom" en la publicación de revistas y libros especializados.

Sin embargo, en la pantalla las películas que se producían solían tener como telón de fondo un mensaje político. El motivo era la guerra fría y la hostilidad hacia el comunismo. Para expandir esta aversión qué mejor medio que el cine. Durante los 50 hubo infinidad de películas de platillos volantes y alienígenas que conquistaban la Tierra (los alienígenas actuaban a modo de metáfora de la amenaza comunista, se trataba de demonizar al enemigo del Este). Así lo vemos en Ultimátum a la Tierra (1951), It Came From Outer Space (1953) o La Guerra de los mundos (1956).

Además de ver ovnis y ciudades utópicas, durante los años de crecimiento del género disfrutamos de historias como El hombre invisible (1933) o El hombre con rayos X en los ojos (1963).

Tendremos que esperar a 1968 para que este prolífico género alcanzase la mayoría de edad. Fue con Stanley Kubrick y su 2001: una odisea del espacio, basada en el relato El centinela de Arthur C. Clarke, quien colaboró en el guión y posteriormente novelizó el film. La película se planteaba de manera lírica y simbólica el papel del hombre en el mundo. Entre otras cosas, la cinta llamó la atención sobre los peligros de las propias creaciones del ser humano, elemento que también encontramos en Matrix. "Jamás traté de dar con 2001 un mensaje traducible en palabras, traté de crear una experiencia visual que trascendiera las limitaciones del lenguaje y penetrara directamente en el subconsciente con una carga emotiva y filosófica como lo hace la música", afirmó Kubrick.

Posteriormente, en 1972, nos encontramos con otro de los referentes del género, Solaris, de Andrei Tarkovsky, que buceó en los abismos metafísicos. Fue esa misma década la que vio nacer títulos como Encuentros en la tercera fase o La guerra de las galaxias, ambas de 1977, y Alien, el octavo pasajero (1979), una joya de Ridley Scott. Este director nos ofreció otra de las referencias en el séptimo arte: Blade Runner (1982), que revolucionó el género con su visión realista del porvenir y el esmero con que se ocupó de la psicología de los androides.

Con la compañía de E.T (1982), Dune (1984), Brazil (1985), Desafío Total (1990) o Waterworld (1995) llegamos a The Matrix (1999), clásico de la ciencia-ficción cinematográfica desde el mismo momento de su estreno gracias a un sólido guión que explora un tema de actualidad en la era Internet (la virtualidad como contrapunto de la realidad material) y aporta unos efectos visuales y sonoros sencillamente mágicos. The Matrix: Más allá de John Gaeta

Mucha gente critica Matrix y lo hace con el argumento manido de que es únicamente una película de efectos especiales. Habría que hacer una corrección: es una cinta con efectos, pero también con un argumento que los justifica y los supera. No se puede negar que la imagen es vital en este filme, pero es reduccionista y miope considerarla lo único importante. The Matrix nos lleva a un mundo desconocido y regido por otras reglas, por eso su concepción estética y el uso de los efectos y trabajados decorados son necesarios al tiempo que logros admirables. Lo que intentamos trasmitir es que, más allá del tiempo invertido en los FX, lo que hace que la gente censure la cinta como únicamente de efectos es la espectacularidad y, sobre todo, la calidad de éstos. Sin olvidar que dicho pedigrí les hace soslayar diálogos interesantes y una trama elaborada, una invitación nada ingenua a la reflexión.

Para alcanzar tal perfección se recurrió a un gurú como John Gaeta, que maduró una técnica que ya había sido esbozada en Perdidos en el espacio y Wing Commander. Hablamos del "Bullet Time", donde el tiempo se detiene artificialmente a cámara lenta (hasta 12.000 fotogramas por segundo) permitiendo a los personajes del filme realizar acciones imposibles y a los directores mostrar planos espectaculares, con escenas de acción trepidantes.

Sea como fuere, Matrix nos muestra un mundo nuevo de formas y perspectivas, y el viaje a este mundo se convierte en uno de los pilares indiscutibles del éxito de la cinta. Fascina Matrix por la concepción espacial que nos ofrece, desconocida hasta ahora. Desde luego no podemos negar que estamos enamorados del mundo imaginario que los Wachowsky nos ofrecen.

Otro de los reproches más comunes (y también más despistados) que recibe es que adolece de un argumento débil y apenas hilvanado. Además, la poca trama que queda se tacha de juvenil e inmadura, simple soporte para la exhibición visual. Bueno, este juicio tiene que proceder de una visión muy torpe del filme, de la precipitación, de la falta de entendimiento o del anatema predeterminado que algunos críticos intelectuales lanzan contra cualquier película ostentosa, con gran resonancia y éxito de taquilla. El guión es un juego, una propuesta de preguntas que se irán contestando a lo largo del filme y que lentamente irán conformando un puzzle. Es fácil que si no encuentras como acoplar ciertas fichas pronto te pierdas y te sientas defraudado por el guión. Por si fuera poco que no nos ofrezcan el típico guión fácilmente comprensible, la historia de The Matrix actúa a modo de bazuca. Los guiños e ideas que contiene son sutiles, pero tan rotundos como el arma más eficaz. Hay que unir el puzzle y apreciar las sugerencias para valorar la película en su esplendor.

Por último, es obligado defender a la obra de otra típica observación errónea: The Matrix carece de originalidad y es una copia de muchas otras películas u obras de cualquier tipo. No podemos contradecir este punto de vista si no afirmamos contundentemente que todas las películas tienen elementos de otros filmes u obras así como todos los libros poseen también sus similitudes con otros. Esto ha sido así siempre y continuará de ese modo. Si una película tiene mucha acción, con escenas de artes marciales y ralentización de imagen ¿es una copia de John Woo?, si alguien descubre una realidad falsa, manejada por guardianes, donde sólo unos pocos conocen la verdad ¿está plagiando a Proyas en Dark City?. Como decía Robert Louis Stevenson, "por que Shakespeare utilizara una calavera no tenía por qué apropiarse del monopolio de calaveras de la Historia", y en Matrix se escogen aspectos determinados de variados antecedentes para alumbrar un producto indiscutiblemente nuevo. Nadie hace cine sin haber visto ni leído nada jamás. Todos tenemos nuestras fuentes e inspiraciones y los Wachowsky reinventan las suyas a su manera, quedando únicamente la esencia. Ellos recogen, transforman, mezclan y encienden la dinamita.
El mito de la caverna cyberpunk

Podríamos comparar The Matrix con el mito de la caverna de Platón. Si aceptamos la analogía, Matrix sería el mundo de las apariencias, el mundo sensible, el de la caverna, mientras que el mundo de las ideas platónico sería el mundo real, el inteligible. Matrix sería la copia del mundo de las ideas, del auténtico mundo, al mismo tiempo que sería una cárcel para la mente ("el cuerpo es la cárcel del alma", Platón dixit).

Del mismo modo que Platón relataba que un hombre curioso, que se planteara de dónde venían las sombras que se reflejaban en la pared, podía llegar a contemplar las ideas, en Matrix también se puede escapar de la falsedad. Morfeo acompaña a Neo hasta la luz, la verdad.

El personaje de Cifra encarna al individuo que una vez contemplada la verdad, la genuina realidad, no puede soportarla y quiere regresar a Matrix y al mundo de la "feliz ignorancia".

Hay un punto en que Matrix se diferencia claramente del mito de Platón: la auténtica realidad no es un mundo luminoso donde se contempla la Belleza de las cosas y los conceptos puros. La verdad fuera de Matrix es un desierto triste donde el sol ha sido destruido y los seres humanos son prisioneros o viven escondidos como ratas en las profundidades. Pero al fin y al cabo es la verdad, y es la verdad la que satisface a las personas y por la que se ha de luchar. El que la abandona, muere, como en el caso de Cifra, un claro mensaje de los directores.

En el filme vemos que ni lo que comemos, ni lo que respiramos, ni lo que tocamos es real. No lo podemos confundir. Todas estas sensaciones son producidas por Matrix. Al principio de la película ya vemos como Neo duda entre lo real y lo ficticio. Se cuestiona su propia existencia, pero al final Morfeo le despierta de su letargo. Siguiendo con Platón, Morfeo sería el "filósofo" que saca al lego, en este caso Neo, de la oscuridad cavernosa (mundo aparente) para mostrarle la luz (mundo real). También existe otro referente claro en la historia de la filosofía, es René Descartes. Este filósofo francés comenzó su edificio de pensamiento manteniendo una rigurosa duda (su "duda metódica") respecto a todo, para así eliminar toda falsa verdad y observar si queda algo que resista la dubitación para cimentar un sistema filosófico sólido. Para esta tarea, Descartes se vale de un recurso dialéctico: considera una hipótesis según la cual, un dios "no menos astuto y burlón que poderoso" (malin genie) nos estaría engañando, creando un mundo a nuestro alrededor falso. De acuerdo con esto, nada de lo que percibimos con nuestros sentidos es real. Sin embargo, cuando nada parece soportar el escepticismo, Descartes logra alcanzar una primera verdad incuestionable, la piedra angular de toda su filosofía. El razonamiento es el siguiente: aunque dudemos de todo, al menos no podemos dudar que dudamos y, si esto es así, entonces también pensamos. Por tanto, debemos existir en tanto que ser pensantes. Pienso luego existo ("cogito ergo sum"), dijo Descartes. La similitud entre el malin genie cartesiano y la potente computadora Matrix de los hermanos Wachowski es evidente.

Que la película muestra dos mundos y quiere que nos planteemos las mismas preguntas que Neo no es un secreto. Por ello hallamos alusiones directas a Alicia en el país de las maravillas y al mundo de Oz, explicitando así el mensaje. ExistenZ, de David Cronenberg, también tiene como tema esta confrontación.

La película tiene un color verdoso oscuro un tanto claustrofóbico. Nos transmite sensación de cerrado. Una vez conocemos qué es Matrix y salimos de nuestra ignorancia, este tono desaparece. Se recicla la atmósfera nauseabunda del interior de la caverna por el aire libre de la verdad.

Desde inicios del siglo empezó a gestarse un temor respecto a la creciente mecanización y los peligros que ésta podría entrañar. Kubrick lanzó un aviso sobre esto en 2001, como comentábamos anteriormente. Y este miedo a la "rebelión de las máquinas" es el eje central de Matrix. El hiperdesarrollo de la inteligencia artificial (IA) produce desastrosas consecuencias: una guerra donde el hombre pasa a ser un cultivo para las máquinas, su creación.

La humanidad destruye al reluciente astro para intentar vencer a las máquinas y, cruel paradoja, esta estrategia no será más que su sentencia de muerte, pues será el propio ser humano quien sirva de energía a la tecnología. Podemos establecer un paralelismo con esta paradoja: la destrucción de la naturaleza por la sociedad para satisfacer sus necesidades (o codicia), acabará haciendo desaparecer a la raza humana. Este hecho será su condena, como en Matrix la devastación del Sol.

La visión pesimista acerca del ser humano subyace en toda la película, pero también un destello de esperanza. La idea de que el hombre no es más que un lobo para el hombre, como decía Hobbes, es central en el filme, y se observa claramente en el relato, narrado con sorna, del agente Smith sobre el fatal destino de las personas. Éste describe cómo hubo una primera Matriz, donde todo el mundo era feliz, y donde no había ni pobreza ni desigualdades. Pese a ello, el programa fracasó. La lectura es obvia: la raza humana es intrínsecamente competitiva y destructiva. Pero la lucha de la resistencia humana hemos de interpretarla como una segunda oportunidad para la raza humana, una fe en las personas por la que se debe combatir.

Artículo de César Marín

Url original:
http://www.miradas.net/cults/2003/0305_matrix.html

Publicado en la web en:
Miradas.Net


 
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